APOCALIPSIS EN TELEBABIA

 APOCALIPSIS EN TELEBABIA

Todas las televisiones del planeta se han quedado ciegas y mudas. Esta idea peregrina la tenía incrustada en los más hondo de mis fosas occipitales, cuando la radio del vecino me ha despertado esta mañana. He pensado que era un homenaje tardío a Ernesto Sábato; su muerte me ha impulsado a releer su INFORME SOBRE CIEGOS y me ha vuelto a trastornar. No lo sé.

 El caso es que, en la somnolencia, esa utopía no me ha asombrado. Es más, me he quedado atrapado entre las sábanas, tan a gusto,  desbarrando sobre la pesadilla y todos sus múltiples afluentes.

 He imaginado legiones de ciudadanos vagando sin rumbo por las calles, huérfanos del ojo fluorescente. Turbas asaltando las tiendas de electrodomésticos para manipular, airados, los aparatos obstinadamente muertos. Ancianos desconsolados sin la presencia limpia de Ana Blanco, narrándoles un mundo indoloro de noticias sin mancha. He disfrutado, presintiendo las sucesivas comparecencias de los ministros en la Radio y en las ediciones especiales de los periódicos, para asegurar que se estaban adoptando las medidas necesarias. Me he entretenido con las hipótesis que  los poderes del mundo diseminaban, sobre el origen del mal: la catástrofe era obra del “yihadismo”, de la derecha extrema ó de ambos en promiscua  compañía.

 En fín, en la Red, la tele online tampoco funcionaba y no habría partidos del siglo nunca más.  Mientras,  los feligreses de todas las variantes de SALVAME, así como las tríbus anónimas que vuelcan su ira en los SMS de las tertulias, deambulaban con la mirada perdida en medio del gran poltergeis universal.

De pronto, un escalofrío me ha sacudido el cuerpo con una urgencia demente. Me he levantado, tropezando con los muebles, he conectado la tele y allí estaba el ojo del cíclope ardiendo como siempre. He aporreado el mando a distancia con nerviosismo y todo funcionaba con precisión. El electrodoméstico eyaculaba con plena normalidad. La noria seguía girando.

 Entonces y solo entonces, he apagado el chisme y me he ido a la cocina a desayunar.  Otro sueño que no se cumple

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s