MICROCLIMAS

Emboscado en una niebla cobriza, espero el paso del tiempo con una galbana cósmica.

 

Llueve en mis ojos y no por el afecto que huye.  Más bien porqué me muero de risa al comprobarlo.

Nieva al otro lado del cristal helado.  Aquí dentro condimento un pepino, pelo ajos  y evacuo consultas  con mi ego.


El viento esparce los periódicos donde sonrien felices los ornitorrincos. Un hombre, con cara de bismuto, corre tras ellos con un jadeo de siglos.

 En esta paz del ocaso solo queda el atardecer del deseo ( miniatura dengue ).


La cera se quema. El polen se esfuma. Las frases hieden. Los besos no queman. La rubia farfulla. El afán se apaga. En Zombiland ya nadie juega con el espejo correcto


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