CUANDO SE ESPERA…

« No pensaba en nada. Ni siquiera dejaba que cobrasen cuerpo en su mente imágenes de lo que estaba por pasar, únicamente las sentía hormiguear dentro de él a todas ellas; pegajosas, encoladas, protegidas aún como por un tegumento voluptuoso, husmeando el aíre que va a desfrunciarlas una a una, él era como un planta que va a florecer: al borde de la delicuescencia. Pensó por un instante que era profundamente feliz, es decir, que sentía que iba a dejar de serlo...»

El lugar de la espera

« A medida que el tiempo pasaba y le acosaba, que el deseo de que ella estuviese allí devenía casí en angustia, era como si los objetos se hubieran encerrado hostilmente frente a aquella posibilidad. El anochecer se instalaba gris e insípido, sellaba con un polvo tenue el cuarto cerrado, tan rigurosamente colmado de silencio como un acuario de agua. El día se acababa. Allí no habia sitio para una mujer viva. Nunca lo hubo.»

LA PENINSULA de Julien Gracq

Simón esta esperando a que su amante llegue en el tren; mientras deambula… Quién no se ha sentido así, alguna vez, devorado por esa araña que rumia. Pues eso.

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