BLACK IS BLACK

Hoy, día mastuerzo de tempestades silbosas, ha venido a verme Black, para mantener nuestra habitual terapia de sarcasmos; un chismorreo sobre la actualidad que nos rejuvenece ( algo). De inmediato, le he notado un chisporroteo en  sus ojillos, furia y desdén, mientras se acomodaba. Nos vamos a divertir, he pensado.

De la roída mochila de Carrefour, ha sacado dos botellas de Laus 700, un tinto Cabernet-Syrah para desatarnos la lengua. Estaba alegre y zumbón, aunque lleva insomne tres días ( no puede dejar de leer una manoseada edición de bolsillo de LA CASA LÚGUBRE, cerca de míl páginas de letra hormigueante que se ha agenciado para festejar su Año Dickens ).

Y enseguida nos hemos lanzado a chapotear en el barro, pasando revista al guignol de nuestros queridos ornitorrincos, con especial atención a las sinsorgadas de Duran y Lleída, al panfilismo apático del inquilino Rajoy, a las proclamas de ese tiranosaurio chavista disfrazado de palestino de bazar chino que responde como Sanchez Gordillo ó a esas declaraciones “dadá” de Eduardo Galeano en la contraportada de EL MUNDO (26/05/12)

Ornitorrincos en acción.

 Black, con una vibración ya exasperada, ha depuesto también, mediada la segunda botella, sobre los bucaneros de las Cajas, sobre un tal Moltó, sobre una arpía que mando en una caja alicantina, sobre ese Señor Goirinosequé.  Para todos ellos  exige cárcel y grilletes. 

Yo, para no ser menos, he apostillado con un discursillo banal sobre el periodismo a propósito de estos días alucinados . Me he ayudado de un muletazo de Arcadi Espada que acababa de leer: “La banda aviar amenaza con hacer del periodismo un erial de significación donde sólo pueda hablarse su lenguaje recto cular de 140 palabras y donde la ironía, los juegos de palabras, los atajos semánticos y la libidinosa intertextualidad estén severamente proscritos.”  He ahí otro de nuestros males, he pontificado.

Black, me ha mirado de soslayo, detesta a Espada y cada día aprende a odiar, un poco más, a ese mar de pirañas que es Twiterlandia. Ah… y al manoseo de las banderas, a los himnos, a los nacionalistas, a las aguas territoriales y, por supuesto, al sujeto Tardá. A esas alturas, las sílabas se amontonaban en un engrudo cabernet,  levemente incomprensible.

En fín, refocilados y distendidos por el charloteo, hemos acabado, pues, la juerga somática escuchando a los Clash.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s