ALBA

Quince días después sentado en el banco del Parque, disfruto viendo a un niño deslizándose, torpe, por un tobogán. Su abuelo le jalea con ternura. Éste es uno de  los pequeños momentos que ahora me procuro para ratificarme.

Tomar un café con el sol en la cara. Conducir sin rumbo por el perímetro de la ciudad .Cortarme el pelo. Comprarme unos zapatos. Leer despacio un libro sobre alguien que mira. Caminar solo para reencontrarme con lo que ya sé. Demorarme disfrutando de fotos olvidadas como si fuera la primera vez.

Fragmentos, detalles, escorzos que absorbo con lentitud, como si estos días nuevos no debieran concluir jamas. Como si con acciones diminutas se difuminaran las grandes palabras , los gestos atribulados, el daño, la sed y el delirio químico de aquellas noches azules.

 Medusa_by_Caravaggio

La familia me rodea, me abriga. Lo agradezco pero ya no es preciso que ese admirable tesón se convierta en una martingala. No voy a dejar de recordar con crudeza aquellos días varados aunque pretenda borrarlos con el afecto de los demás. Sin embargo, saber que ocurrieron no me martiriza. Son tan míos como éstos otros que intento vivir como si hubiera sido testigo de la parálisis del mundo .

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s