TEMBLOR

     Apenas cicatrizado mí carpe diem tras el penoso bajonazo de Morante en ese Coso usurpado por uno de nuestros piratas cotidianos, voy a perderme unos minutos en el laberinto de la ciénaga: Me gusta percibir esas costras de usura judicial por los muros de las Altas Instituciones . Anotar como la grasa se escapa entre los dedos de los ejércitos del pueblo y sus pretores, allá dónde solo debería asentarse la virtud y aquel viejo estoicismo. Observar como la mansedumbre de los pocos es derrotada, una y otra vez, por la impaciencia de los dueños de las emociones enloquecidas.

Que cada uno ponga y/o proponga los Semovientes que se ajusten a estas calamidades de hoy mismo y de, seguro, mañana.

La nave de los locos
La nave de los locos

Pero puestos a la enumeración espolvoreó algunas migas de pan de hoy mismo: Un caballero oscuro que se llama Guevara. Un tipo arrogante con dedos como gambas que se llama Mera. Un tendero de Vich, fenicio y kosovar, que se llama Homs. Un señor de gafas, con humores de ardilla y algo veleto, que responde por Montoro. Y así sucesivamente…

Y, sin embargo, seguimos retozando en este muladar con el ánimo bien dispuesto. ¿ Por qué ?

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