ELLOS SE FUERON…

 

Pero siguen aquí y nos miran y nos hablan y nos divertimos con ellos y nos enojamos al mismo tiempo. Se nos van muriendo pero continúan cercanos, al otro lado; siempre vivos y enormes.

Esta semana en una de esas sesiones inocuas, junto a media docena de personas, disfruté hasta donde soy capaz con el gran JAMES GANDOLFINI en esa película menor pero hermosa que es SOBRAN LA PALABRAS. Allí estaba él cuando apenas le quedaba tiempo para morirse: Irónico y feliz, generoso y humano, enamorado y herido. Maravilloso.

Gandolfini

Y de pronto se funde en negro otro gordo brillante:PHILIP SEYMOUR HOFFMAN. Siempre oscuro y resbaladizo. Muerto también en un rincón de su apartamento. Pero libre y furioso, mordaz y entrañable. Lo recordé volviendo a verlo de tirón en THE MASTER y EL ULTIMO CUARTETO. Brutal.

Hoffman

Y ahora mientras lo cuento, me los imagino juntos, a los dos, riendo mientras se cuentan cotilleos sin escamotear ninguna miseria y comparten copas en la seguridad que la memoria es como una cobra que jamás desaparece del todo.

Y quiero evocarlos, no hay dos sin tres, junto a otro que tal: JOHN GOODMAN que sigue vivo pero que agoniza y se muere tan orondo y sarcástico como siempre, en A PROPOSITO DE LLEWYN DAVIES, despotricando desde el asiento trasero del coche mientras amanece en un territorio gélido y hostil.

Goodman

Fetiches en esta hora, muertos o no. Gordos, verdaderos y eternos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s