GIMOTEOS

Lluvia de lágrimas de cocodrilo en la Ciénaga. La casta, disfrazada de coro de plañideras, lloriquea y parlotea a la sombra de un muerto arrinconado.

Los ornitorrincos asesinan, otra vez a ese Cesar, con adjetivos póstumos, gimoteos con curare y cinismo por arrobas.

Miradlos, tan soberbios, con esas muecas de dolor tardío tatuadas en sus caretos de piedra, despidiendo al hombre muerto y a los mil relatos de la leyenda, de la ficción.

Rápido, cerrad la caja y que el olvido haga el resto.

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