MADRESELVA 

El ocre, la luz cenital, la ácida certidumbre, la oscuridad que tanto daña. No hay ni siquiera un gramo de benevolencia en ese espacio que ciñe sus respuestas  y todo el carrusel de objecciones que son su fortaleza.

En la terraza de la cafetería, su neutralidad, afirma que nada existe entre todos los demás que provoque una nausea ligera. El viaje ha concluido, la familia regular, las ansias descabelladas, el porvenir sajado, la memoria aterida.Ya no recuerda la lluvia ni el crepúsculo en su cara.

Bebe un dubonnet extraño que no alcanza la pulcra intención de molestar por su imprudencia. Es tarde pero no demasiado para exigir un gesto ridículo . Esa fatua estratagema con la que trata de quemar con cera una llaga imposible.

Confiesa algunas de sus batallas privadas, es emética como una madreselva trepando por los blandos muros de esta inutil conversacion. Es la cuchilla que divide el libro ausente que explica su vida este verano; ahora cuando muere Julio hediendo , carcoma, sol infinito, desahucio, desgarros y besos desvanecidos.

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