Categoría: DIETARIO

DIVAGACIÓN A LA SOMBRA DEL MANZANO

Burbujea una nueva ( o recrudecida de una antigua fantasía) convulsión interna por los meandros de las tardes. Necesito comprar otro artefacto tecnologiquísimo que me arrebate de estos días miserables. El otro día vi demediado una de esas películas últimas sobre Steve Jobs y al día siguiente sin preverlo de antemano penetré desenvuelto en un templo KTuin.

De pronto, sospeché que no era yo quien estaba manoseando un IPad de 9,7 pulgadas con la delicadeza de una piedra pómez. Alguien, un troll interior me empujaba sin duda a pulsar iconos con una persistencia atribulada. No obstante, mí ánimo exaltado se apaciguó ciertamente al comprobar como alrededor otros tipos exangües manipulaban ansiosos estos trastos satánicos.

Fuera yo o mí doble extasiado, el caso es que me sentía fortalecido y lejos de la turbiedad de la actualidad venenosa. Adherido a la Máquina me alimentaba de amigables bits con una confianza ciega en el futuro que me aguardaba fuera. Estaba siendo devorado por la Pantalla Retina y me sentía cómodo y febril.

Hablé por los codos con una solicita empleada que no ahorró ninguna especificación barroca sobre la fulgida mercancía. Luz, RAM y pasta fueron sinuosidades no siempre transparentes. Mí necesidad por apropiarme del cacharro era ígnea, superlativa, sideral. Intuía que sumergirme en sus inteligentes circuitos abrasivos iba a condicionar la próxima posteridad con la potencia de una explosión cósmica.

Luego, caía la noche sobre Ktuin, me abalancé sobre el esbelto McBook Air para acariciar sus esquinas con la pulcra parsimonia de un monje tibetano. Crecía el ansia y , a la vez, las incertidumbres. Eficacia, solidez, colores, ofimática. Que hacer…

Finalmente, hiperventilado y feliz, decidí posponer la inevitable decisión. Tras el sueño agitado movería ficha. Que el hipotálamo dictara sentencia . El 1-0 gimotearía con mi Artefacto mientras al otro lado del río, las turbas se bañaban en un mar de abyección y endorfinas.

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SWANN

Declaro que no he leído en su totalidad la infinita obra magna de Proust. Pero, en cambio, he sido convenientemente devorado por la legión de sus apasionados hagiografos. He saltado alegremente aleatorio por las ingentes parrafadas de La Recherche sin extenuarme y, sin embargo, gracias a sus fieles entomologos conozco minuciosamente cada uno de los detalles emboscados en cada una de las locuciones del asmático escritor sideral.

La locuacidad de sus exégetas nos exime de la lectura torrencial a los cómodos turistas proustianos. Que le vamos a hacer.

Pero gracias a ello, conozco bien al Barón de Charlus o a Odette, sin necesidad de quemar mis iris en el maravilloso laberinto del meticuloso Marcel.

He aquí a Charlus

Vanagloriarme de esta actitud ventajista ante el Mito puede provocar una animadversión injustificada. No, no…no soy un estupido mezquino. Proclamo que soy un proustiano fronterizo, un advenedizo en el culto a las magdalenas que iluminan el alma humana. Pero soy un diletante, no un devoto agotado. Pese a ello juro por Swann que disfruto plácidamente de la prosa inacabable del parisino, sin la niebla de los complejos por no haber puntillosamente engullido los siete volúmenes canónicos.

ORNITORRINCOS HOZANDO EN EL CONTEXTO

Una nueva Masacre, todavía no repuestos del estremecimiento, y los Ornitorrincos ya han saltado al pasto para hozar energúmenos en el lodazal del Contexto. No falla, el procedimiento es clásico y soez. Ni siquiera dejan que se adense el dolor. Y el epítome del habitual tribalismo se dirime, como no, en el campo semántico del Periodismo.

Sin tregua, Hunos y Otros, acusan y/o exculpan apresuradamente a los autores de la Barbarie en función de sus prejuicios ideológicos. A su vez,  el ajuste de cuentas con el adversario de trinchera dogmática es inmediato. Verles, desde sus belvederes paranoicos triturando al contrario desde un gargarismo ideológico que únicamente se sostiene en toneladas de resentimiento apenas civilizado.

Schiele

Y es en Internet donde la Ciénaga se doctora apenas digerido el Terror. Sumergirse en los “digitales” y caminar sobre las brasas del delirio es inefable. A la izquierda y a la derecha, los ornitorrincos mediáticos, sin extenuación, entablan sus trifulcas dogmáticas con el impudor del converso.

Es una jauría cabalgando en un tweet  o en un espumarajo fanatizado. Los datos se mixtifican de acuerdo con el arbitrio crítico del Medio. Será a la sombra de Chomsky o de Terstch. Todo vale para la causa siempre que se amortice el desvarío con un ración suficiente de Contexto debidamente catalogado y maquillado para la ocasión.

En fin, si por lo demás el Islam anda de por medio, las escaramuzas adquieren rango nuclear. Cualquier relato levemente equidistante se arruina en medio del fragor de la soflama, la ira y el jadeo desarticulado. Todo sea por el Contexto.

Mientras, gatitos, crespones, moralina, mohines  y cursilería a borbotones hasta que nos vuelvan a matar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BRONTOSAURIOS

Desde que el Trumpazo ha mutado de ser un sueño ebrio a convertirse en un FACT termonuclear, las corrientes de opinión brontosauria de toda la Galaxia no duermen ni descansan. La bilis negra rezuma desde todos los resquicios neuronales entre el diletantismo y la pura aversión patológica.Se ha construido desde el primer minuto un IMPEACHMENT universal contra el nuevo @POTUS que en este segundo es ya una evidencia tan cristalina que mueve a la melancolía.

De este cataclismo sideral participan los liberales selváticos, los suaves protozoos moderados, todas las gamas existentes del gauchismo anti y post diluviano y los infinitos brotes verdes del pensamiento líquido. Todos escupen a Sanson Trump  con la misma virulencia arrogante, como si la vida les fuera en esa causa irrefutable.

 

sanson
IMPEACHMMENT

 

Es verdad que en el Planeta Tertuliano la llantina es inconsolable  y la retórica en esos campos de exterminio alcanza niveles de infarto inmediato, pero en los salones de los aristócratas del pensamiento, tan elegantes y educados siempre,  la salmodia es también desesperadamente inequívoca y suavemente adolescente. Vaya berrinche y que empalagoso.

Trump es un brontosaurio  peligroso. SI, SI.  Muy cierto. Pero, convengamos, la respuesta es tan abrumadoramente irritante como su falta de perfiles. En esta sobreexcitación universal contra el inenarrable Macho-Alfa, convive una especie de latente deseo febril que parece anhelar el Apocalipsis para esta misma tarde.

En las diatribas energúmenas contra el marido de Melania,  hay tal sobreabundancia de prejuicios que el respeto democrático por una Elección Representativa ha muerto entre mares de lágrimas cuchicheos filisteos y collejas de Madona. En ocasiones, se presiente que un Magnicidio,  ya, contra el demagogo de White House, sería considerado por el espíritu Sundance, como un hito del Estado de Derecho. Una variante justiciera del absolutismo hegeliano.

Y esto, no ha hecho más que empezar.

BISUTERÍA

Otro año. Y viene subrayado con infinitas horas de niebla y el espanto acumulado de inevitables citas en una agenda que se abalanza sin tregua. Habrá cambios en los días por venir que modificarán los pasos que he de seguir dando. No es posible frenar. No obstante, a este lado de las sombras, todavía hay espacio para la sorpresa en una mirada que se cruza y se pierde  y en un olor tibio que se adhiere durante un largo minuto y se queda conmigo durante el tiempo suficiente.

En los claroscuros de este mes de Enero me ato a un puñado de fuego fatuos y  camino por el cable eléctrico con una petulancia razonable que no pretende irritar. Así ha de ser en medio de un caos donde ruge el mar de Estoril,  se retuercen las teclas de Trifonov y  me sutura la espuma de un café que abrasa.

A cero grados, en la sucia ciudad de mis padres, me deshilvano como si fuera un extra de Louis Malle hurgando en la bisutería emocional de Ronet  que acaricia a la mujer que viaja con la ineficacia de un arácnido abúlico.

ronet

El 2017 acaba de abrirse paso con todo el caudal de lodo que la Sociología de Guardia anuncia va a desparramarse por todas y cada una de las grietas que irrigan el Cenagal. Por lo que respecta a mis huesos, solo aspiro a llegar a salvo a los ocasos de Febrero. Para entonces, tal vez, sea el momento de mirar más allá de las turbulencias. Sigamos…

 

 

 

 

 

MORAND. UN ANCLA.

De vez en cuando, con la parsimonia de un bivalvo del submundo, aspiro a encontrar reductos inéditos para cobijarme de las perplejidades que me ahogan con la  eficacia profesional de un tentáculo de acero. Así una caricia imprevista, un gesto, un fragmento de entre mil imágenes, una mirada apenas desvelada, la risa brutal de un instante fugaz, una música, un pase filtrado de 20 metros, un olor, el palpito tras un sueño sin memoria, un puñado de páginas escritas.

Anclas. Contravenenos para la estupidez alentada, el cansancio de lo mismo repetido, la mentira exquisita, la muerte cercana.

Ejemplo: este verano me he topado con PAUL MORAND. A través de una referencia extraviada, me demoré con su biografía un rato. Enseguida percibí que el consenso era inequívoco. Un enorme escritor devorado por su pensamiento. Es decir, para la corrección tiquismiquis un dandy reaccionario dotado de una prosa hermosa. Acabáramos. Un reto pues, inaplazable. Un escritor sepultado por una catarata de prejuicios. Un festín.

paul_morand

Me puse a ello, con dificultad. Apenas hay ediciones. Hay que husmear. Encontré algunas: VENECIAS, LA NOCHE ES LARGA o NUEVA YORK. Y leí con la dedicación  del que se mueve en tierra incógnita. Placer.

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MORAND es estimulante , diáfano, sutil, escéptico sin la violencia del pelmazo.  Generoso en la abundancia exaltada de la Belleza y del buen juicio. Testigo crucial de los años 20, fue un viajero incansable, contradictorio pero no más que el resto, honesto en sus traspiés. Vulnerable, repudiado, rehabilitado. Jamás abatido ni destruido. Se defendió con sus textos puros y extenuantes.

Y ha vencido a la posteridad y a la ofuscación.  Hay que leerlo . Nada más.

 

MADRESELVA 

El ocre, la luz cenital, la ácida certidumbre, la oscuridad que tanto daña. No hay ni siquiera un gramo de benevolencia en ese espacio que ciñe sus respuestas  y todo el carrusel de objecciones que son su fortaleza.

En la terraza de la cafetería, su neutralidad, afirma que nada existe entre todos los demás que provoque una nausea ligera. El viaje ha concluido, la familia regular, las ansias descabelladas, el porvenir sajado, la memoria aterida.Ya no recuerda la lluvia ni el crepúsculo en su cara.

Bebe un dubonnet extraño que no alcanza la pulcra intención de molestar por su imprudencia. Es tarde pero no demasiado para exigir un gesto ridículo . Esa fatua estratagema con la que trata de quemar con cera una llaga imposible.

Confiesa algunas de sus batallas privadas, es emética como una madreselva trepando por los blandos muros de esta inutil conversacion. Es la cuchilla que divide el libro ausente que explica su vida este verano; ahora cuando muere Julio hediendo , carcoma, sol infinito, desahucio, desgarros y besos desvanecidos.