Categoría: MUSICAS

SUBESTILOS EN LA (NEO) EDAD DE PIEDRA

Sin anestesia y sin prejuicios, mas o menos, hoy me he sumergido en la posmodernidad, área: Música Desert Rock. Para estar al día porque me aseguran que hay vida fuera de los años 60/70. Soy del Planeta Ayer.

  Y para pulsar los sonidos de ahora mismo me he dejado llevar por los periódicos y por los iniciados en estos menesteres. Osea, por ejemplo, QUEENS OF THE STONE AGE unos tipos californianos muy bregados que han sacado nuevo disco. Un cronista de este acontecimiento, salivaba apenas sin aliento: ” …siguen apostando por una dilatación cromática que le ha permitido trascender la caducidad del subestilo que ayudaron a popularizar…”. Hum…

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QUOST

La banda esta de gira. En su pagina de Facebook dos millones de ciudadanos libres y excitados han dicho que “like” y cuando tecleo 83 mil de ellos hablan y hablan en este reducto deseante y satisfecho. No seré yo, pues, quien ponga en duda su autoridad en este minuto onanista para todas esas vastas legiones levitantes.

 Los escucho. Nada nuevo. Sonido robusto, relecturas y todo tipo de cohetería grunge reciclada a discreción. Me recuerdan, por momentos, a Bowie o a Young o a Reed o a Zappa o a Burdon o a Etc..

  Vale. Estan bien. Me gustan. Llenan un tarde de Junio pero hace 35 años BLACK SABBATH que regresan, en estos días, de las simas abisales ya trepanaban igual de Hard e iban directos al meollo, sin dilación, nirvanas y retruécanos.

Black Sabath
Mis Sabbath

Este bombazo de la nueva edad de piedra se llama LIFE CLOCKWORK y va a arrasar . Hasta pueda que consigan un Grammy. Dicho queda. Me doy por enterado.

    Pero esta noche para cenar Ensalada Cesar y, por ejemplo, PARANOID de los Sabbath . Yo soy, sin remedio, de la otra Edad de Piedra.

BALA DE CAÑON

Me han regalado un disco. Una maravilla. Es una pieza histórica de Julian “Cannonball” Adderley que grabó con John Coltrane en 1959.

Bala de Cañon, es uno de esos “fat man” de sonrisa perenne que destila bonhomía por quintales y que en su satisfecha redondez parece eternamente felices. Murió joven, con 47 años, pero se lo pasó en grande. Lo observo en las fotos y me lo imagino comiendo un par de Big Mac para desayunar ó durmiéndose plácidamente con cualquier obra maestra de Tarkowsky. Un tipo sencillote.

Bala de Cañon

 Pero cuando abraza el saxo alto y sopla se pone en marcha una tormenta de colores con toda la gama del arcoiris  Ritmo y belleza a raudales. En las enciclopedias, simplemente, lo califican como heredero de Charlie Parker. Y eso son palabras mayores.

           En este disco esencial de su carrera, esta acompañado ademas por un pianista estupendo que hay que reivindicar, Wynton Kelly. Escucharle desplazarse por las teclas en perfectas armonías es como saciarse con Usain Bolt cuando corre por la calle central de la gloria. Una gozada.

Pues nada, aquí dejo una pequeña gota de ámbar del talento del “gordito feliz“: Grand Central.

JIM CROCE

Se llamaba JIM CROCE. Apareció en los pequeños clubes de ciudades oscuras y en las emisiones nocturnas de las FM, en el poshippismo. Se murió prematuramente, en un accidente de avión y dejo un puñado de buenas canciones.

Lo “pinchaban” y lo escuchábamos mucho durante una época. Era más duro que el melifluo John Denver, por eso nos gustaba, y tan sensible como James Taylor o el gran Gordon Ligthfoot. Lacónico y sugerente, olía a tormenta en la autopista y sus historias de amor y melancolía nos sonaban siempre como invernales y suavemente desgarradas. Os dejo ésta, por ejemplo: ALABAMA RAIN.

 

A este cantante y camionero, lo resguardo también en el armario de los intemporales. De vez en cuando, me acuerdo que está ahí, y le doy unas vueltas para quitarle el moho. Suena bien todavía.

ERROL GARNER

Me gusta escuchar Jazz porque he aprendido a huir de sus intrincados códigos secretos y de toda la arida prosa que lo explica. Sólo me oriento por estímulos baratos y sencillos.

 Disfruto con emociones elementales. Prefiero el jugueteo de armonías eficaces a los arabescos torturados.

 Quizá por ello, entre mís pianistas reína ufano Errol Garner. No goza del fervor rendido de la Academia, pero sus paseos entusiastas por las 86 teclas, gozosos y siempre joviales, me divierten más que las complejas combinaciones de alguno de los Maestros irrebatibles como Bill Evans, al que, como no, también admiro y escucho devoto.

 Aquí dejo un ejemplo de Mister Garner, cargado de “swing” a medio gas, breve, melódico y directo. Un clásicazo que suena a paseo nocturno bajo la lluvia:I´M IN THE MOOD FOR LOVE, una canción de 1935 que sirvió para que, entre otros, WONG KAR WAI  fabricara una estupenda película con el mismo título. Ahí queda eso.

 

CIGARRILLOS Y CAFE

Cuando el mundo abría grietas y jugueteábamos a dejarnos un ridículo bigotillo, como el de Otis, solíamos reunírmos todas las tardes, como una tribu hermética, en torno al monaural . Allí pinchábamos sin sosiego vinilos del profundo sur. No sabíamos nada, pero aquellas voces rotas y aquel ritmo persuasivo, nos excitaba. Fue por entonces cuando empezamos a afilárnos los pantalones con la plancha de mama y a colgarnos al cuello unas estúpidas corbatillas de cuero con una goma. Sin pretenderlo, estábamos pisando la tierra de las mil danzas .

En la tierra del fuego

Mucho más tarde supimos que aquel sonido que nos hacía estallar por dentro mientras baílabamos mascando chicle, se llamaba Rhythm and Blues. Y nos aprendimos los nombres como si fuera un rito. La gran Aretha, Joe Tex, Arthur Conley, Eddie Floyd ,Otis y toda la pandilla.

 

Luego llegó Marvin Gaye y escalaríamos algunos pisos más. Tantos como los necesarios hasta llegar a los cuellos de la chicas, en los rincones más oscuros.

UN BANQUETE QUE DURA 50 AÑOS

Pues sí, los Rolling, como siempre nos ha gustado llamarles han cumplido cincuenta años de oficio en la carretera y en los mil tumultos que decoran sus inacabables vidas. Diez lustros aporreando nuestras meninges con una infinita tormenta de música y luz cegadora. 

Los Stones han acompañado nuestros vaívenes, durante tan largo viaje, con todo un surtido voraz de buenas canciones y alguna ridiculez ennoblecida, sólo, por su presencia satánica.

Siempre aullando en el filo de la navaja. Discutiendo con su tiempo. Febriles y, de pronto, livianos. Hierro y seda. Riesgo y pólvora.

Para no incurrir en el cliché, es preciso buscar en las caras B, aquella canción velada por los éxitazos que, en algún momento, nos hizo más felices.

Por ejemplo de su “albunazoBEGGARS BANQUET, me apetece reparar hoy  en este impresionante blues, NO EXPECTATIONS..

Felicidades y larga vida, hay tiempo aún, para los Stones.

LA TORRE DEL VIGÍA

Debería evitarlo pero… no quiero. Y es que siempre que me hurgo por dentro para recordar las músicas que me han hecho como soy, surge como un geiser una canción de Bob Dylan. Sé que es un recurso fácil, pero es inevitable.  Cualquiera de mí generación tiene que convivir con esa cicatriz.  Mr. Tambourine Man nos ha marcado y siempre regresamos a su bota malaya para hundirnos en la miseria de un recuerdo cobrizo o en la exaltacion de  algún  ensueño azul y perfecto.

Mi canción es, ALL ALONG THE WATCHTOWER. Aparece hacia el final de los 60 en el disco JOHN WESLEY HARDING. La llevo colgada de la memoria desde por entonces. La he escuchado en infinidad de versiones. Esta de Pearl Jam es una de las que prefiero; ideal para cuando se ciernen las tormentas.

Tambien la he disfrutado viendo en su día películas como UNA HISTORIA DEL BRONX o en FORREST GUMP, cuando nuestro héroe se arrastra por la selva y ruge la reinterpretación que hizo Hendrix de esa canción eterna

 

En fín, es una de esas típicas salmodias de Dylan, llena de metáforas imposibles y disgresiones luminosas que, en algún momento, quisimos convertir en doctrina.  Hoy son, sencillamente,sedimento en el tiempo. Luces que todavía destellan para nuestro regocijo.