EL CICERONE

Un hombre sin ojos, encaramado en un risco, asiste al nacimiento del día en la hendidura quebrada de un valle silencioso.

 A sus pies un San Bernardo gruñe acompasado. Explica a su amo los cambios de luz que un sol desvaído entre cirros, viene provocando entre las ramas esmaltadas de los abetos.

 El hombre sonríe complacido, dado que los ojos del perro son los suyos antes de que éste se los emasculara en un doble mordisco, del que no guarda ningún rencor.

Anuncios

AGONIA

Vio su rostro encerrado dentro de la cutícula de un embrión. Y su cuerpo aniñado y traslúcido hundiéndose en la ciénaga de un páramo.

Sic Transit
Sic Transit

       

    Luego alguien desconectó la máquina. Los fantasmas se esfumaron en un magma de turbiedad. Y ya nunca supo que había nacido.

SO WHAT

      • «Y qué… Como va la vida»

         Así ha comenzado a tiznarse el día. Solo le he preguntado, neutro y suave como un susurro, lo juro, pero Telonio ha adoptado enseguida una pose agresiva, como sí yo estuviera interesado por su secreto más hondo y quisiera propalarlo a gritos en su patio de vecinos.

 Te importa , ha contestado con una especie de bramido hiriente y ha seguido a lo suyo ignorándome, como sí treinta años de amistad se hubieran esfumado en un mar de arena.

 No se le veía tan relajado como otras mañanas. Para empezar el primer café del día era doble, sin azúcar, sin churros. Y estaba leyendo las páginas de opinión de EL PAIS con una atención que, me ha parecido, deliberadamente perruna, desmedida, como si le fuera perentorio extraer del texto una verdad sin recovecos.

 No está bien, he pensado. Le habrá dejado Lola. O, tal vez, su hijo, se haya ido por fin de casa con la danesa. Su ceño era crispado y estaba sin afeitar . Es difícil verle así. Desabrido, malhumorado,terco.

  He mirado por encima de su hombro lo que estaba leyendo. Era un artículo de fondo, un “tablón” típico de ese periódico, trabado de subordinadas y con demasiados adjetivos excluyentes. Una perorata sobre lo “legal” y lo “legítimo” a propósito de los movimientos callejeros. Una lectura flatulenta a esta hora, he musitado para mí.

 Efectivamente, Telonio, debe estar atravesando un trance difícil, he concluido. Algo, no se el qué, le ha poseído esta noche como una fiebre inaudita que le está corroyendo, hurgando en las neuronas.

“]
Hurgando

 Me he alejado prudentemente de su órbita y he salido a la luz. En la calle se husmeaba un olor a tierra quemada. 

Mientras andaba he recordado que a Telonio, un optimista ferviente, solo le he visto dos veces así, febril y emputecido. En una ocasión, después de ver en la Filmoteca, “El Manantial de la Doncella” con subtítulos  en francés y el año pasado después de asistir, me pareció algo indolente al principio, a una conferencia de José Antonio Marina sobre moral y ciudadanía.

Es decir, parecería que mi amigo se transforma en un ser telúrico y mal encarado, cuando le trepanan con crueldad . Él, de natural, desinhibido y confíado, se hunde en la miseria cuando le funden los plomos. Un hartazgo de elocuencia vacua, le convierte en un ser mutante, soez y destemplado. Tal vez por eso, cuando es feliz, le gusta el jazz,  los caramelos de menta y el arroz negro con calamares. Será éso. So what.

           

TUITEANDO EN LA OSCURIDAD


De pronto me ha urgido la necesidad, irrefrenable, de sumergirme en el núcleo duro del galimatías. Y aquí estoy, nadando a contracorriente en el borrascoso mar de la nueva poética: el tuiterismo.

Ave Fenix

Para empezar me he obcecado en descifrar sus códigos . Que demonios es #hashtag# y su más elemental consecuencia el #trending topic#.  Y así todo lo demás

He pasado minutos muy entretenidos desbrozando esta jerga seminal en la gramática parda del nuevo lenguaje.

Exhausto después del viaje iniciático por este submundo, tengo algunas sensaciones que paso a desvelar con impunidad.

A/: El #hashtag# sería como una provocación lacónica, gatillera y rotunda que tiene como objetivo crear un zafarrancho descoyuntado; osea una #trending topic#. O lo que es lo mismo, fabricar una bola de nieve en 140 caracteres y arrojarla al abismo del ciberespacio para que vaya engordando y a ver que pasa.

B/: Su finalidad: el deseo más antiguo del hombre: gritar en medio de la muchedumbre para, en el batiburrillo, socializar las incertidumbres. Lo que hubiera hecho, tal vez, Platón con sus soflamas si hubiera dispuesto de una conexión a Internet.

Ya más tranquilo y después de un par de vinos en una tasca del Tubo, me paseo por la Plaza del Pilar para presenciar en directo, la evolución del penúltimo y muy aplaudido vástago de esta  nueva poética microblogera: el Movimiento 15-M

Me empapo a conciencia de la tormenta de ideas que allí se evacua, mientras sorbo un gazpacho popular bastante aguachirle que me suministra un #follower# de la acampada. Reflexionó, evoco tiempos idos y me desvanezco por las calles traseras de La Seo en busca del anonimato.

Me temo que he llegado tarde al #trending topic# que a modo de menestra revolucionaria se está convirtiendo en el éxito de la temporada. Yo que en estos momentos leo una antología personal de un marciano llamado Julio Camba y que anoche vi “M el Vámpiro de Dusseldorf,” con la ingenuidad satisfecha de un niño, me declaro  incapaz de generar uno de esos #hashtag# evanescentes que pretenden, pomposos,  influir en el sentido de las cosas. Que inutilidad.

El Estupor
El estupor

Soslayo, pues, el tuiterismo y sigo mundo adelante.

MORITURI

MORITURI

En el libro que leo estos días, NADA QUE TEMER, de Julian Barnes, se pueden leer cosas como ésta:

«…la novelista Edith Wharton veía escasas muestras de redención. Consideraba la vida como una tragedia – o como mínimo como una comedia – con un final trágico. Su amigo Henry James definió la vida como “el tránsito penoso que precede a la muerte.” Y el amigo de él, Turgueniev creía que la parte más interesante de la vida es la muerte…»

 Dicho lo cual añado: a menudo, cuando los días se apagan demasiado pronto, lubrico mi sesera con la idea de la Parca deslizándose a mis espaldas. Cruzado el medio siglo uno comienza a distraerse, cada vez más, con una cierta visión fatalista del calendario. Y descubre una cosa: le inquieta más el  pasado que se desvanece sin dejar huella que el inevitable futuro.

Una visión del asunto

Apagar la luz al final de la noche, suele ser a esta alturas un descanso sin enigmas. La Parca camina sigilosa; la huelo.